Los beneficios de tomar una decisión con 3 alternativas

Tomar decisiones con 3 alternativas


Existen determinados momentos en nuestra vida en los que nos encontramos en un “dilema” a la hora de afrontar decisiones, ya sea elegir el lugar de nuestras vacaciones en verano, escoger entre dos puestos de trabajo o simplemente acertar con la ropa que nos pondremos un día cualquiera.

 

Independientemente de la dificultad con la que nos encontremos, solemos hacer constantemente elecciones formadas por dos alternativas, lo cual, hace sentirnos angustiados, ya que queremos seleccionar la opción correcta de cara al futuro.

 

Los equipos de alto rendimiento de grandes empresas suelen evitar el dilema de elegir entre dos opciones y ponen en marcha una técnica llamada “Brainstorming” o “lluvia de ideas”. Su creador Alex Osborn la nombró en su manual “Applied Imagination” en 1954 siendo aplicada desde 1939. Es una técnica de equipos o grupos que consiste en exponer todas las ideas posibles de manera informal, libre y sin juicios con respecto a un tema o un problema, fomentando la comunicación y la creatividad de los integrantes y consiguiendo una alta cantidad de alternativas para afrontar la situación que se presenta.

 

 

¿Entonces como romper este círculo de indecisión?

 

Evita elegir dos opciones y añade como mínimo una más. Esta acción ampliará tu punto de vista. Es posible que al inicio pueda resultar más difícil aún tomar una decisión, sin embargo y con entrenamiento, la situación te resultará mucho más fácil. Ya que:

 

Una decisión implica una obligación. No tienes alternativas, sí o sí deberás seguir el camino indicado.

 

Dos decisiones implican un dilema. Probablemente las dos alternativas tengan el mismo valor para ti aunque sean totalmente diferentes entre ellas.

 

Tres decisiones implican libertad de elección. Ahora sí que podrás elegir sin presión alguna de ellas, incluso la nueva alternativa influirá en el valor que le has dado a las otras de manera positiva o negativamente, pudiendo imponerse en la decisión final.

 

 

¿Qué debo de tener en cuenta?

 

1. Conoce bien todas y cada una de las opciones. El conocimiento proporciona seguridad, el desconocimiento miedo y preocupación.

 

2. Tómate tu tiempo. Reflexiona e imagínate dónde te encontrarías, qué harías, cómo te sentirías y en qué momento si eligieras una de ellas. Luego hazlo con la siguiente, así hasta ponerte en la posición de todas las opciones.

 

3. Evalúa las ventajas e inconvenientes de cada una. Haz una lista con positivos si son ventajas y negativos si son inconvenientes. Tal vez la que más positivos tengas sea la más adecuada.

 

4. Estudia las consecuencias que puedas experimentar tras tomar finalmente una decisión y prepara un plan para abordarlas. Las consecuencias son lo que más miedo nos puede dar y por consiguiente, bloquearnos para no tomar una decisión, como se dice en coaching, no salir de la zona de confort.

 

Piensa que todas las alternativas tienen distintas consecuencias, es posible que no haya una alternativa perfecta, sin embargo elegiremos la que para nosotros sea la correcta, si crees que has cometido un error, no lo tomes como tal, tómalo como un aprendizaje. Los aprendizajes conforman la experiencia y nos hace ser más fuerte para prevenir situaciones similares futuras.

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